Traumatismo craneoencefálico en el anciano: causa frecuente de hospitalización

Una de las enfermedades más frecuentes son las caídas. Síncopes por alteración de la tensión arterial, accidentes laborales, de circulación o caídas casuales por tropiezos pueden generar lesiones graves en los pacientes de mayor edad.

Las caídas son una de las principales causas de mortalidad por accidente en nuestro país, afectando casi a una cuarta parte de la población, principalmente a mayores de 65 años. Ocupan el 10-15% de todas las emergencias y un 2% de los ancianos que se caen necesita ser hospitalizado. En algunos casos estas caídas llevan asociadas traumatismos craneoencefálicos, que son una de las principales causas de lesiones, incapacidad e incluso de muerte.

En los ancianos, los traumatismos mas habituales son golpes al sufrir caídas casuales por tropiezos banales. Éstos pueden producir pequeñas hemorragias que, si bien no tendrían gran repercusión en un adulto joven, la toma de tratamientos antiagregantes o anticoagulantes, la asociación de otras enfermedades o la fragilidad e imposibilidad para soportar una intervención de ese calibre, puede hacer que las consecuencias sean fatales. 

Por ello es importante prevenir las caídas en este grupo de edad modificando diferentes aspectos:

Muchas de estas caídas ocurren por falta de iluminación o por tropiezos con obstáculos como alfombras o mesillas. Retirar estos factores de riesgo también producirán una disminución en el número de caídas. Prestar atención a las escaleras, las mascotas o llevar zapato cómodo y cerrado también pueden ayudar a disminuir las caídas. 

El propio envejecimiento, lleva asociados cambios que predisponen a las caídas como la disminución de la agudeza visual, angioesclerosis del oído medio, alteración de la conductividad nerviosa vestibular, enlentecimiento de los reflejos, atrofia muscular y de partes blandas, degeneración de estructuras articulares… 

La unión europea espera que en el año 2025 mas del 20% de los europeos tenga mas de 65 años, con un incremento especialmente acelerado en los mayores de 80 años, por lo que ha creado distintas estrategias para la prescripción del ejercicio físico en la atención a la población adulta y mayor, tanto para ganar salud como para la prevención y el tratamiento de enfermedades. 

La práctica de ejercicio físico es una de las actividades más sencillas y eficaces para retrasar la discapacidad y los efectos adversos del envejecimiento, entre los que se encuentras las temidas caídas y traumatismos craneoencefálicos. Un tratamiento al alcance de todos para disminuir la principal causa de incapacidad y lesiones, en ocasiones fatales, en los pacientes más frágiles pero también de los más queridos.

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